jueves, 12 de marzo de 2015

Una broma de mal gusto

Al presidente ecuatoriano, Rafael Correa,  lo sentí acertado cuando calificó la reacción del  Gobierno de Obama frente a la acción diplomática del Gobierno venezolano  de  “una broma de mal gusto”.    Objetivamente ha sido una broma que, aunque pesada,  dan ganas de reír porque para quien tenga cuatro dedos de frente resulta muy cuesta arriba imaginar que un país relativamente subdesarrollado como Venezuela pudiera constituir  amenaza o peligro para la seguridad de la primera potencial militar del mundo.  Quizás pudiera ser  si el Gobierno venezolano diera ocultas facilidades a los enemigos morales del Norte para planificar y llevar a efecto atentados  terroristas como el ocurrido contra las Torres Gemelas.  Pero creemos más lógico que la reciente Declaración del Presidente Obama  lo que persigue es tener legalmente un espacio más amplio de maniobra, sin intervención del Congreso, para ripostar con sanciones el posible comportamiento adversoa del gobierno venezolano o de sus funcionarios civiles o militares relevantes. El Gobierno venezolano debe saber que cada vez que provoque al gigante del norte tendrá una respuesta.  La más reciente provocación fue la reducción del personal diplomático norteamericano y la respuesta como en ocasiones anteriores no se ha hecho esperar, ha sido esta Declaración de Obama que como bien dijo Correa es una broma de mal gusto, pero que en el fondo tiene su razón política de ser. 


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