miércoles, 21 de diciembre de 2016

EL DETALLAZO / Riolama Fernandez







Desde el 16 de Diciembre de 2016, luego que el presidente Maduro promulgara un Decreto de excepción, donde otorga un plazo de 10 días para sacar de circulación el billete de mayor denominación de la nación, el billete de cien bolívares, alegando el cambio del cono monetario y la sustitución de los billetes por otros de mayor denominación, muchas personas que trabajan y hacen vida en sitios apartados del Estado Bolívar y poseedores de inmensas cantidades de dinero, entre ellos pranes y jefes de mafias mineras, también mineros de todo tipo, campesinos e indígenas, y comerciantes de áreas alejadas de las ciudades, al ver que su dinero ya no podía ser depositado, ni era aceptado para hacer ninguna transacción y que simplemente ya no les servía para nada, se levantaron y e iniciaron protestas en el Estado Bolívar, que fueron desde Santa Elena de Uairén hasta Ciudad Bolívar y desde el Callao y Tumeremo hasta Ciudad Piar; vale decir que el Estado Bolívar tiene una extensión de casi la mitad del territorio nacional, siendo Ciudad Bolívar la que alberga el mayor número de familias de los trabajadores mineros, de manera que no es de extrañar que el levantamiento se haya dado en esta zona del país de la manera como se ha dado. Todo empezó con reclamos en los negocios que no aceptaban el billete de cien bolívares, para luego ser acompañados por algunas personas armadas que también hacían cola, se supone que delincuentes, quienes con disparos alentaban a la población a saquear.


En todos los sectores de Ciudad Bolívar, todo tipo de negocios grandes, pequeños y medianos y de todas las nacionalidades han sido saqueados, se calcula que un 80% o más de los negocios están destruidos,  no solamente los distribuidores de alimentos sino también, zapaterías, ferreterías, licorerías, tiendas de electrodomésticos, jugueterías, caucheras, ventas de repuestos de vehículos y casi todos los supermercados públicos y privados.

A la llegada de los efectivos policiales y de la Guardia Nacional, encargados de restablecer y asegurar el orden, también cargaban con productos y participaban del saqueo pues ellos también son pueblo con hambre y con familia necesitada. Así cundió el caos y el desorden en todo el estado Bolívar, especialmente en Ciudad Bolívar, donde los habitantes  clamaban a Dios, al gobierno y a las autoridades un poco de seguridad para sus negocios, para sus casas y para ellos mismos. La mayoría se quejaba y se queja todavía que la policía miraba impávida y hasta participaba de los saqueos, la Guardia Nacional disparaba al aire y simplemente intentaba de dispersar y se iba, aunque según la supresión de garantías constitucionales por parte del alcalde la Ciudad, la orden era disparar, pero no lo hicieron sino al aire, tal vez una sola excepción.

En protestas anteriores ocurridas en el país, la gente se ha quejado que la Guardia Nacional y efectivos del orden público han disparado contra el pueblo, sin embargo en Ciudad Bolívar, esto no ocurrió. Muchos alegan que hay complicidad del Estado en la promoción y desencadenamiento de los disturbios, que es un ensayo o experimento del gobierno para controlar la economía de la región y poner al pueblo a depender de los CLAP o de las bolsas de comidas distribuidas por el gobierno nacional y que por ello la Guardia ni la policía actuó. Otros argumentan que los desórdenes y saqueos fueron promovidos por los pranes y mafias para presionar al gobierno a lavarles el dinero producto de actividades ilícitas. Sin embargo, también hay que destacar que en los disturbios hubo participación no solamente de la delincuencia, que era una minoría, sino fundamentalmente de pueblo con hambre, cansado y desesperado, también participo gente de todas las clases sociales no tan necesitada, pero si cansada de la escases y de hacer colas para conseguir cauchos, repuestos de carros y gasolina y por supuesto también participaron de los saqueos algunos efectivos de los órganos de seguridad del Estado. De manera pues que lo sucedido en Ciudad Bolívar es mucho más complejo de lo que se pinta y tal vez todas los argumentos sean válidos, pero todos juntos.

En situaciones como esta, donde la turba rebasa la fuerza policial y por ello se apartaba y miraba impávida, no solamente por saberse en condición de minusvalía sino también por identificación y solidaridad con el pueblo. En lo personal, para mí, el detallazo está en este punto de la historia, la prácticamente ausencia de acción de parte de las autoridades competentes del orden público, no solamente porque la fuerza social los rebasó, sino por identificación y solidaridad con lo que sucedía. La gente se ha quejado que la Guardia Nacional dispara contra el pueblo, acá, en Ciudad Bolívar no lo hizo, y también se quejan. Yo se los agradezco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario