jueves, 22 de diciembre de 2016

LUEGO DEL BOLIVARAZO QUÉ / Riolama Fernández



Luego de la ola de saqueos, actos vandálicos y destrucción de más del 80% de los negocios comerciales de Ciudad Bolívar, algunos movimientos sociales, líderes regionales e incluso el mismo estado, han planteado la necesidad de abordar e implementar un plan de seguridad para que retorne la paz y la tranquilidad de la ciudadanía, un plan de abastecimiento de alimentos para Ciudad Bolívar, un plan de indemnización para que el sector mercantil de la Ciudad se recupere y un plan de seguridad policial para que no reine ni campee el hampa y le brinde seguridad a los ciudadanos. No obstante, estas medidas necesarias y urgentes, requieren no dejar de lado lo realmente importante y trascendente como los es el régimen de libertades, el estado de derecho y los valores democráticos, lo cual pasa no solamente por el respeto a la constitución y los derechos humanos sino también por un cambio urgente en el sistema económico, que es, a la postre, la causa de todos los males que aquejan a nuestra nación.

Es bien sabido que la implementación  lenta y paulatina, pero consuetudinaria y sin descanso, del denominado Socialismo del Siglo XXI, que no es más que un vulgar régimen comunista al estilo cubano, que ha pretendido y logrado diezmar el aparato productivo nacional, a través de diversas estrategias como las expropiaciones, control de cambio de divisas y diversos controles estatales para someter al empresariado a los dictámenes del gobierno, ha logrado que muchos empresarios quiebren y se vayan del país y los pocos que quedan están sometidos al estado venezolano.

Es obvio que el gobierno nacional no quiere elecciones ni de gobernadores ni de alcaldes, ni de nada. Poco a poco se ha ido haciendo de todos los poderes públicos que funcionan como un brazo político ejecutor, entre ellos el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), este último  dejando sin efecto todas las actuaciones que adelanta la Asamblea Nacional, único órgano del estado que intenta a duras penas levantar una voz democrática en el país, pero a cada paso es acallada, vapuleada, avasallada y prácticamente sometida a los demás poderes, sin que hasta la fecha haya podido salir del atolladero en que se encuentra inmersa.

Sin dudas el gobierno nacional no tiene intenciones democráticas, ni tampoco tiene pretensión alguna de abandonar el poder, al cual se encuentra asido con garras, dientes uñas y pezuñas.

También es claro, que a los venezolanos nos urge salir de este gobierno nefasto, el asunto es el cómo, ya que el revocatorio se fue al traste de manera muy astuta e inteligente de parte del gobierno nacional, fue afirmando que los lapsos no dan, aunque si daban, hasta que finalmente el tema desapareció en una mesa de diálogo, que llegó a unos acuerdos que luego pateó.

Vale recordar los acuerdos de la Mesa de Diálogo 1.- Aceptación de ayuda humanitaria 2.- Libertad de presos políticos o políticos presos 3.- Nombramiento de rectores del CNE, 2 por el gobierno, 2 por la Asamblea nacional y uno independiente. Y Nombramiento de los nuevos magistrados del TSJ. Asimismo, se planteó el tema electoral como 4to punto de unas supuestas elecciones generales de las que ya nadie habla. En ese ínterin, los gobernadores ya vencidos desde junio esperan una elección que supuestamente será el año entrante juntamente con la de los alcaldes. Así las cosas, lo que se vislumbra es que este gobierno seguirá hasta el final.

Qué corresponde a nosotros la sociedad civil?, seguir insistiendo en la necesidad de cambio urgente, poner el pie en el acelerador, precipitar acciones de parte del gobierno y de la oposición venezolana que hasta la fecha no ha encontrado una manera adecuada de enfrentar a este férreo y solido gobierno, básica y fundamentalmente porque el liderazgo se quedó chico ante un gobierno bien asesorado y bien plantado, hay que decirlo aunque duela. Los líderes de oposición cada uno muy ocupado en su propia proyección personal dejando a un lado el bien más alto y supremo como lo es la democracia, la libertad y el estado de derecho.
Los venezolanos ya sabemos que nuestro liderazgo opositor nos quedó chico hace rato, debemos pues nosotros mismos emerger de la oscuridad, salir de nuestras cúpulas de protección personal e ir al encuentro de nuestro gran país, e impulsar desde el interior de cada uno de nosotros el cambio que nos merecemos, con la claridad que lo urgente y lo que realmente queremos es salir de este gobierno.

Mucho más allá de la necesidad de la bolsa del CLAP, que la necesitamos, de la ayuda humanitaria, de los créditos para recomponer nuestros negocios y nuestra vida cotidiana, más allá de cualquier cosa cotidiana, necesitamos perentoriamente salir de este gobierno.

Sabemos que la satisfacción de las necesidades básicas siempre están primero en la pirámide, pero si queremos salir de este gobierno debemos voltear la tortilla, ya nada peor nos puede pasar y debemos ponernos como meta primera salir de este gobierno y por último la satisfacción de nuestras necesidades. Ya estamos pasando trabajo, pasemos un poco más de trabajo y salgamos de esta situación, y hagamos de Venezuela lo que merece ser, lo que nos merecemos todos.

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